Mielopatia cervical

Diagnóstico y Tratamiento en la Clínica Fernández-Baíllo en Madrid

¿Qué es la Mielopatía Cervical?

La mielopatía cervical es una patología que afecta la médula espinal en la región del cuello, comprometiendo la transmisión de señales nerviosas entre el cerebro y las extremidades. La columna cervical está formada por siete vértebras separadas por discos intervertebrales, que amortiguan el movimiento y protegen la médula espinal.

Los procesos degenerativos de la columna cervical, como el desgaste de los discos y articulaciones, pueden provocar un estrechamiento del canal medular, comprimiendo la médula y las raíces nerviosas. Esta compresión puede generar síntomas progresivos que afectan la movilidad y la sensibilidad.

Causas de la Mielopatía Cervical

Las principales causas de la mielopatía cervical incluyen:
? Estenosis del canal cervical: Reducción del espacio donde se encuentra la médula espinal debido a procesos degenerativos.
? Hernias discales cervicales: El desplazamiento de los discos intervertebrales puede comprimir la médula y los nervios.
? Espondilosis cervical: Desgaste progresivo de las vértebras cervicales, reduciendo la movilidad y afectando la médula espinal.
? Osteofitos (picos óseos): Crecimientos óseos anormales que reducen el espacio del canal medular.

Síntomas de la Mielopatía Cervical

En sus etapas iniciales, la mielopatía cervical puede ser asintomática o manifestarse con síntomas leves. Con el tiempo, la compresión de la médula espinal puede provocar:
Dolor cervical crónico, con o sin irradiación a los brazos.
Pérdida de sensibilidad en manos, brazos y piernas.
Debilidad muscular en extremidades superiores e inferiores.
Dificultad para caminar y pérdida de coordinación.
Reflejos anormales y espasticidad muscular.

Diagnóstico y Tratamiento en la Clínica Fernández-Baíllo en Madrid

El diagnóstico preciso de la mielopatía cervical se basa en:
? Exploración neurológica detallada para evaluar la fuerza, sensibilidad y reflejos.
? Resonancia magnética (RM) y tomografía computarizada (TAC) para visualizar la compresión medular.
? Electromiografía (EMG) para analizar la conducción nerviosa.

Opciones de Tratamiento para la Mielopatía Cervical

El tratamiento depende del grado de compresión medular y la severidad de los síntomas. En la Clínica Fernández-Baíllo en Madrid, ofrecemos:

✔ La cuantificación del problema, la indicación o no de tratamiento quirúrgico y el resultado de la cirugía se debe valorar de manera absolutamente individualizada.
Cirugía de descompresión medular en pacientes con síntomas avanzados, para aliviar la presión sobre la médula y mejorar la movilidad.
Técnicas quirúrgicas avanzadas, como la laminectomía cervical, artrodesis vertebral y discectomía, para estabilizar la columna y prevenir el deterioro progresivo.

? Ubicación en Madrid con especialistas en neurocirugía y cirugía de columna para el diagnóstico y tratamiento de mielopatía cervical.
? Consulta con la Clínica Fernández-Baíllo y recibe un diagnóstico preciso y un tratamiento personalizado.

FAQs

¿Qué tipo de cirugía se realiza?

Generalmente se realiza una descompresión de los elementos comprimidos mediante discectomía o corporectomía (corpectomía), por vía anterior, para aumentar el tamaño del canal y dar más espacio a la médula.

También se pueden hacer cirugías por vía posterior con el mismo objetivo mediante laminoplastias o laminectomías instrumentadas.

La elección del procedimiento es individualizada en función de la clínica y de las imágenes

¿En qué consiste la intervención?

En caso de que la compresión se produzca por una herniación de disco sin signos de artrosis vertebral, se realizará una discectomía y fusión vertebral como en el ejemplo del caso numero 1. Dicha intervención se realiza desde la parte anterior del cuello. Quitamos el disco intervertebral y los sustituimos por un espaciador o caja. Esa caja se mantiene fija en la columna mediante una placa con tornillos o directamente atornillada sin placa.

En los casos que la compresión esté producida por el cuerpo vertebral o en ciertos casos en los que existe una imposibilidad para resolver el problema sólo retirando el disco, puede ser necesario quitar ese cuerpo vertebral completo y sustituirlo por un dispositivo relleno de hueso, que ayuda a realizar la fusión de ese nivel de la columna. En este caso también colocaremos una placa con tornillos en la parte anterior de la columna y, en ocasiones mediante doble abordaje como se muestra en la gran afectación del caso numero 2.

Cuando el abordaje seleccionado es posterior lo que hacemos es retirar la estructura muscular y ligamentosa posterior (ligamentos amarillos y láminas) permitiendo a la médula desplazarse a posterior y descomprimirse. Se trata de la laminoplastia y la laminectomía. Ambas requieren algún tipo de instrumentación posterior.

¿Qué consigue la intervención?

Consigue una mejoría del estado circulatorio de la médula al descomprimirla permitiendo estabilizar la progresión de los síntomas compresivos medulares.

La cirugía no tiene como objetivo primario hacer desaparecer la sintomatología sino evitar su progresión, de ahí que sea muy importante elegir correctamente el momento de la cirugía.

¿Qué tipo de anestesia se utiliza?

Anestesia general.

¿Es siempre necesario el uso de implantes?

Siempre. La cirugía descompresiva es siempre inestabilizante y tenemos que conseguir estabilidad del espacio descomprimido.

El implante es diferente en función del tipo de abordaje y de cirugía.

¿Los implantes son compatibles, se rechazan?

Todos los implantes son biocompatibles. Suelen ser Titanio o una aleación de cromo-cobalto. Los implantes, como todo elemento mecánico, pueden tener complicaciones como aflojamiento o rotura por sobrecara mecánica o se pueden infectar pero no se rechazan.

¿Hay que retirar los implantes?

No deben retirarse salvo complicaciones que son poco frecuentes.

¿Después de operarme puedo hacer una vida normal?

Todo dependerá del estado funcional previo del paciente.

La cirugía no pretende mejorar la afectación pero si intenta evitar la progresión de la enfermedad compresiva y de sus síntomas.

¿Cómo es la recuperación?

El paciente pasa la primera noche en la UCI para control de dolor y de sangrado. Cuando la cirugía se realiza por via anterior, el paciente se sienta y camina al día siguiente y suele ser alta en los días siguientes a levantarse.

Cuando la cirugía se realiza por vía posteior la recuperación es algo más lenta y precisa una estancia hospitalaria de alrededor de 7 día.

En ambos casos, recomendamos usar collarín cervical durante unos 10-12 días para las vías anteriores y tres o cuatro semanas para las posteriores. Todo ello es variable en función del paciente y de la cirugía.

No recomendamos ver mucha televisión, usar móvil o el ordenador ni leer para no recargar la musculatura cervical durante las primeras semanas en cualquier caso.

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